El barco es diferente, parece una hoja plateada posada sobre las olas del mar. Por lo que puedo apreciar conforme se va acercando desde el horizonte, no es un barco ni parecido a este, por lo tanto no es un barco construido por humanos. Empiezo a encajar las piezas y el secretismo acerca de este navío. Si estoy en lo cierto, estamos esperando un barco elfo. Un barco elfo que ha hecho el viaje muy cerca de nosotros pero a cierta distancia como para que no lo detectasemos, ni mediante el olor, ni cuando sobrevolamos la cubierta del barco para estirar las alas y distraernos. Los humanos deben saber de nuestro …… poco afecto por la raza elfa.
Nos movemos, estoy muy nervioso, no me gusta esto. Lo comento con mi hermanos y Shira, los cuales estaban también algo alterados y recelosos. August noto lo que nos pasaba y nos dijo que por favor nos calmaramos y nos pidio que nos tranquilizaramos. Nos confirmo que en el barco que se acercaba rapidamente viajaban elfos, que temían nuestra reacción y que por eso no se nos había dicho nada hasta que no fuera más que evidente e inevitable como era el caso. No me gustaba nada la situación, no podía estar tranquilo. Confiaba en ese humano, y sabía que podía confiar en él, había algo más. Todo esta muy revuelto, los hombres casi caen por la borda por la ansiedad de tocar tierra firme y ver a sus familias, si alguno tiene, tomar un trago o salir de esta gran jaula móvil. En el puerto, una gran maraña de personas abarrota todo el espacio. Un gran número de soldados intentan controlar todo el alboroto, mientras otros se forman para recibirnos, deben ser nuestra escolta o algo así. Yo aviso a los demás que mantengan la calma pero que tengan los ojos abiertos y estén atentos a cualquier situación que pueda pasar. Solo nos tenemos a nosotros, no sabemos como estan los cuatro dragones del otro barco, aunque en principio los hemos visto a lo lejos volando y creemos que todos siguen vivos.
August es el único que permanece tranquilo y sereno, quizás por la edad o quizás porque asi se lo exige su rango en la misión en la que es el principal responsable. Azuza a los oficiales para que controlen a los marineros, pero los mismos oficiales están deseosos de tocar tierra. August intenta controlar la situación, pero creo que se le está escapando de las manos. Entiende a sus compañeros pero les pide un poco más de temple, queda poco para acabar su misión. El barco plateado se acerca, es mucho más pequeño, ahora podemos ver su pulida madera, sus finas velas como de seda, sus acabados aerodinámicos, afiliados como la hoja de una espada. Sin duda un barco elfo. Sin duda un barco de las tierras elfas más alla de nuestra isla. Hemos acordado con August mantener la calma a pesar de ser enemigos nuestros y tener una gran antipatía hacia ellos. Tenemos fuertes conflictos entre nosotros. A pesar de ello debemos mantener la calma. Se lo recuerdo a mis amigos. Aqui hay mucha gente, no debemos dar una mala imagen, estamos aqui para comenzar a redimir a nuestra especie, cambiar lo que la gente piensa de nosotros y poder en un futuro incluso volver al continente si quisieramos. Es importante, es política.
El embarcadero en el cual va a atracar el barco elfo esta bellamente adornado, con muchas banderas y pendones, elfos con sus ropas de gala y fuertemente armados. Parece que alguien importante va en el barco. Le digo a Shira que suba a una de las grandes columnas que salen del mar y que intente ver algo del barco elfo, pero no ve gran cosa, esta lejos, solo intuye una figura central en medio del barco, podría ser el capitán o la persona que esperan en tierra. Shira vuelve con un ligero planeo y August nos pide de nuevo calma y que no abandonemos el barco.
Finalmente atracamos y los hombres saltan como si les estuvieramos lanzando fuego, dejandonos practicamente solos junto con August, el capitán y un par de oficiales. La multitud es ruidosa, muchos son curiosos que vienen a ver a las criaturas de ultramar, aquellas que deberían estar muertas y que ahora regresan para formar parte de su ejercito. Muchos nos insultan y nos dicen que nos volvamos, indican a los soldados que deberían matarnos ahora que pueden y arrojarnos al mar del que salimos en vez de protegernos de la turba de gente. Otros sin embargo, nos tiran flores. August piensa que no entiendo todo lo que dicen, pero oigo todo, veo todo y siento todo, nuestros sentidos son mejores y más eficientes. Lo que atrae mi atención es el barco elfo.
Finalmente viene un hombre que debe ser el jefe de los soldados, el que esta al cargo, y nos invita a salir del barco y entrar en el puerto. No esconde su asombro al vernos y su temor, el cual parece menguar cuando le saludamos en su idioma. Las palabras, que falsa sensación de seguridad que dan al hombre, hablas en su lengua y creen que eres de los suyos, un aliado, o amigo. Es una actitud infantil. Pisamos un suelo de canto rodado, la verdad que nosotros también estamos sorprendidos y maravillados con el lugar en el que nos encontramos a pesar de la preparación visual que nos preparo August durante el viaje, pero no es lo mismo tener una representación virtual creada con magia que ver con tus ojos y pisar con tus pies. A unos 400 metros vemos a nuestros compatriotas, el que mejor se ve es Bulziorra, ese dragón es inmenso. Solía pelear mucho con mi hermano Akai, que tambíen es grande y fuerte, les gusta mucho demostrar su fuerza. Ya se están desafiando con la mirada.
De repente suenan con gran ruido las trompetas de los elfos, el barco plateado esta atracando y de él bajan varias altas figuras, escoltando a una de mayor porte y belleza. Las trompetas dejan de soñar y un elfo bien engalanado, anuncia en voz alta:
“Bienvenido, Giallad, Rey de Elfos, Rey de Silverträd, Luz Primera de los Elfos”
Giallad, Giallad……. mis ojos llenos de ira se clavan en él, mis muslos se tensan, mis manos se aprietan, mis brazos se comprimen, todos mis músculos se accionan y me lanzo contra ese maldito. Lo siento August, pero no puedo cumplir mi palabre, no puedo mantener la calma, tengo que matarlo.
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