Ullmanen dista mucho de lo que en tiempos pasados fue aunque su esplendor no es menor. Esta en la parte más occidental del continente, muy bien comunicado, rodeado de aguas calmas, situado estratégicamente entre varios países. Creada por los elfos como puente entre las nuevas tierras que conquistaron (entre ellas los territorios de Giallad) y el continente, centro cultural y de poder de la élite elfa, poco a poco fue abandonado por esta raza y ocupado por los humanos, pues seguía siendo un referente en la zona y un cruce de caminos. Cambio toda su fisionomía, las grandes mansiones de los elfos se convirtieron en mercados, casas de señores humanos o ruinas. La ciudad se convirtió en un gran centro mercantil, donde podías comprar y vender casi todo lo que tu abarca tu imaginación. Tenía un encanto decadente, ruinoso pero cambiante. Donde una pared se caía otra se levantaba aunque con otros materiales y colores, y así sucedía con la mayoría de la arquitectura de la ciudad, dando por resultado un mosaico constructivo que te hipnotizaba. El gran número de comercios que se encuentran en sus calles te llenan de alegría con su gran número de productos a la venta, frutas, hortalizas, carnes y pescados, especias, etc… Verdes, azules, ocres, todos los colores….. y todo el ruido, parece que el silencio nunca hubiera sido conocido en la ciudad. Yo al menos estaba absolutamente fascinado y a la vez en shock, me faltaban ojos para apreciar los detalles, olores y sonidos de la ciudad. Ese día aun era mayor el bullicio de lo normal debido a nuestra presencia que había traído a turistas y curiosos de otras ciudades y los propios ciudadanos que estaban intrigados y asustados por nuestra presencia.
Senka estaba acabando de dar la bronca a Akai por teñirse el pelo de la forma en la que lo había hecho y recogió una jarra que le trajo un soldado. Se la entrego a Akai, era tinte rojo para su pelo. Debíamos aprender mucho, Senka tenía razón, estas actitudes a los ojos de los hombres serían consideradas actos bárbaros y muy criticables, teníamos que actuar de forma más acorde al lugar en el que nos encontrábamos. A pesar de todos los consejos de August y lo que habíamos estudiado eramos como niños pequeños en un mundo tan grande que estábamos perdidos. Hablando de August, apareció con varios soldados cargados hasta arriba de productos de lo más variopinto mientras con ojos de quinceañero ilusionado con su primero amor por la compra de tantos artículos nos llamaba a todos para reunirnos con él, iba a invitarnos a comer a un restaurante muy aclamado de la ciudad. Senka acepto a regañadientes pues teníamos un programa de viaje pero al final accedió, August sabía manejarlo muy bien y Senka le respetaba mucho. Comimos por primera vez carne, deliciosa, diferente al pescado al que estamos acostumbrados. Vaca, oveja, cerdo, buey, probamos suculentos asados, en verdad era suculento todo lo que probamos, era recordar sabores olvidados, imagino que vendrá fijado en nuestro adn la atracción por la carne de mamífero y al tener esas carnes en la boca era como si nos invadiesen recuerdos del pasado.
Durante la cena Alma habló largo rato con Senka, preguntándole por su hermano y porque no había venido. Se la veía apenada pero creo que en el fondo sabía que no iría a recibirla. Es un ser oscuro y extraño, el que debería ser nuestro rey si tuviéramos algo parecido a eso. Mi hermano se limitó a excusarlo, de la forma tan correcta que el siempre dice las cosas. La observaba por el rabillo del ojo, parecía tan desvalida bajo su fuerte apariencia.
Los hermanos Durga y Ox parece que se tranquilizaron algo con la cena y el ambiente y se relajaron, seguía sin verlos muy preparados para esto, muy frágiles.
Bulziorra al contrarío comía como tres de nosotros, encontró en la carne un alto disfrute hasta tal punto que perjuro no volver a comer pescado en la vida. Tomó gusto también a la cerveza y al vino que consumía también en cantidades ingentes a la par que el bolsillo de August también se aligeraba. No se como podía renegar del pescado, a mi me seguía pareciendo un gran alimento, el que habíamos conocido toda nuestra vida, me parecía casi una infidelidad.
Oí a August hablar con mi hermano Senka de que nos dejará disfrutar, que comiéramos en abundancia y lo que quisiéramos, ya que eran pocos más los momentos como este que nos quedaban por disfrutar. En aquel momento no le di la importancia que debiera haberle dado a esas palabras. Pronto las empezaría a comprender. Pasamos la tarde comiendo y riendo, Shira y mis hermanos, mis compatriotas y un pequeño y anciano humano. Antes de caer la noche nos preparamos para salir de la ciudad con rumbo norte, escoltados por un gran número de soldados que había traído Senka. Mientras abandonábamos Ullmanen me invadió una profunda tristeza, a cada paso que nos alejabamos de la Joya Roja de Occidente (como era apodada) nos alejábamos más del océano y de nuestro hogar y dábamos un paso hacia lo desconocido, hacia el territorio del hombre, un territorio hostil para nosotros durante cientos de años. Detrás queda la Joya Roja de Occidente, su Gran Plaza con sus grandes baldosas que brillan al sol, su Duomo cuyo tamaño rivaliza con una montaña con su gran bóveda bajo la cual se encuentra el mayor mercado de esta zona del continente, sus palacios elfos reparados y tachonados. Detrás queda el Océano Magnus, la gran agua. Detrás nuestra isla, nuestro hogar, nuestra familia.
0 comentarios:
Publicar un comentario