Hace unos tres días que llevamos despiertos sin poder dormir, nos han dicho que queda poco. El mar es una eterna repetición de olas. Todos estamos ansiosos por llegar a puerto. Va a ser la primera vez que pisemos tierra firme en dos años, quiero que mis pies toquen algo mas que madera. El viaje a nuestra isla es muy complicado y largo debido a la Gran Cordillera Transocéanica que divíde el Gran Océano y provoca fuertes corrientes y remolinos, haciendo la travesía no solo tediosa sino solo apta para los más valientes y expertos marinos (o locos).
Los nervios son muchos, todo para nosotros es desconocido. En nuestro barco hemos tenido a nuestra disposición a eruditos que nos han enseñado muchos conocimientos, nos han enseñado a leer, las costumbres humanas, la política del país al que nos dirigimos y de su entorno, nuestro propósito, lo que se espera de nosotros, eso ha facilitado el tener una base para que cuando lleguemos a tierra nos sintamos lo menos desorientados posible.
Los nervios son muchos, todo para nosotros es desconocido. En nuestro barco hemos tenido a nuestra disposición a eruditos que nos han enseñado muchos conocimientos, nos han enseñado a leer, las costumbres humanas, la política del país al que nos dirigimos y de su entorno, nuestro propósito, lo que se espera de nosotros, eso ha facilitado el tener una base para que cuando lleguemos a tierra nos sintamos lo menos desorientados posible.
La magia ha sido puesta a nuestro alcance y no hemos dicho que no a aprenderla, es muy útil y hemos aprendido las artes mas básicas. Deberemos aprender mucha mas magia cuando lleguemos. Debo reconocer que estos humanos en concreto son criaturas muy preparadas, al menos este viaje ha sido muy preparado, aprovechando el tiempo que estamos navegando, haciéndolo menos tedioso, dándonos muchos datos de interés y un aprendizaje que se hace fácil y adictivo.
A mi en particular me atrae todo lo relacionado con la cultura del mundo exterior, las razas que pueblan el resto de la tierra, los lugares que nos han descrito y nos han mostrado en libros. Leo con fluidez en el lenguaje común humano y lo hablo con soltura. Todo gracias al humano mago que ha venido en el barco que nos trae a su país de origen. Su nombre es August. Es un hombre anciano, me extraña que haya sobrevivido a este viaje, son ya tres que no pisa su patria, ni tierra firme, pero parece no importarle, tiene un carácter mas templado que el nuestro, inspira tranquilidad. Viste de forma humilde, poco mas que una toga, sus rasgos son muy calmos y las arrugas surcan su rostro como los ríos surcan los valles. Su pelo blanco y sus lentos movimientos son un reflejo de su avanzada edad. Me da pena, pues le he tomado aprecio extrañamente y veo que su luz se apaga, espero que pueda llegar a su casa y ver a su familia antes de reunirse con sus antepasados.
Fue August quien nos hablo en primer lugar, en nuestro idioma. Era raro y a la vez divertido verlo hablar como un dragón. Fue también el primer humano que vimos, fue todo muy extraño, lo olíamos y mirábamos sin parar, lo tocábamos extrañados de su blanda carne, de su color de piel, por sus arrugas, por sus ojos, todo en el nos era curioso, era como el despertar de un niño cuando todo lo que ve le atrae de una forma magnética e involuntaria.
Tiempo era lo que nos sobraba en la inmensa nave, o eso parecía por que August nos hablaba siempre de cumplir un programa de estudio, de prepararnos para cuando llegáramos. Siempre que se podía nos enseñaban nuevas cosas los diferentes profesores y magos que habían embarcado, pero yo siempre acudía a August. Los demás no tenían tanto interés como yo y cuando no era obligatorio dormían para matar la larga espera o volaban sobre el inmenso barco.
August nos contó que llegaríamos al puerto elfo de Ullmanen, del cual partieron la gran mayoría de los elfos cuando el hombre paso a ser plaga en vez de compañero, buscando tierras vírgenes mas allá de lo alcanzable por los hombres. Ahora el puerto pertenecía al hombre. August nos hizo una descripción de la entrada al puerto, nos recibirían unas gigantescas columnas de piedra tallada que son visibles a muchos kilómetros de distancia, recibiendo a los viajeros y marineros con la luz de la esperanza en su cúspide, llamas azules que jamás se apagan, últimos vestigios de magos de otro tiempo, magos elfos.
Las tenemos delante, y son mas bellas de lo descrito. Ya hemos llegado.
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